miércoles, 26 de diciembre de 2018

Periodista Edmundo García en La Habana: “Lo malo es tenerle miedo al miedo”.


Escrito por  M. H. Lagarde.

Después de vivir casi veinte años en Miami, donde defendió, contra viento y marea, en un escenario absolutamente hostil, a Cuba y su Revolución en su conocido programa La Tarde se Mueve, el periodista cubano Edmundo García decidió que La Habana debía ser el epicentro de su vida y de su trabajo.

«Regresé a radicarme como piedra angular de mi vida y mi trabajo en Cuba, pero mi objetivo es transmitir los temas de la inmigración, cuya gran mayoría está en Miami, desde cualquier lugar, desde Cuba, desde España... No quiere decir que me voy a exiliar de Miami. Voy a seguir yendo a Miami cuando me inviten a participar en cualquier debate», dijo en la conversación con CubaSí que transcribimos a continuación:

MHL: Hablemos de las noticias. El Nuevo Herald acaba de dedicarte un espacio. No recuerdo que te mencionaran antes...

Edmundo Garcia.
Edmundo García: El Nuevo Herald me mencionó y detrás del Herald salieron Diario de Cuba, Cibercuba, un grupo de medios de estos que son primos, salieron todos a hacerse eco. Yo escribí en mi página de Facebook que: quién entiende a los medios de Miami, porque cuando yo estaba allí, quien único se dignó a invitarme, con todos los males y pesares que significaba estar con María Elvira en un estudio de televisión, porque siempre asumía la posición en contra de mis opiniones, reconozco que quien único se atrevió fue ella. Los demás no se atrevían a debatir ni a invitarme. Y ahora quieren publicar mis recibos de lavandería. Están dispuestos a todo, a cualquier cosa conmigo. Hay una publicación de Miami ofreciéndome dinero para que le dé una entrevista exclusiva, pero mira, te doy la entrevista exclusiva a ti, gratis. ¿Aquí en CubaSí no pagan?

MHL: No, no pagan...

Edmundo García: No entiendo. Lo que sí demuestra es que me escuchaban; es que, aunque no me invitaran, sí estaban al tanto de mi existencia, de mis opiniones, porque se han referido a ellas y, por tanto, me escuchaban...
MHL: ¿Podría considerarse la publicación de que tú hayas salido en una foto con los Cinco Héroes como un hecho intimidatorio?

Edmundo García: ¿De mi parte?

MHL: De parte de ellos...

Edmundo García: No lo sé... Bueno, después publiqué una con Raúl Castro. Mira, yo no le tengo miedo al miedo. Lo malo es tenerle miedo al miedo. Yo soy un hombre transparente y, supuestamente, ellos deberían entender que yo me muevo en los estándares del periodismo y de la vida de un hombre libre. No sé por qué ese alboroto. Aunque sí, en el trasfondo de la botija, como diría Lezama Lima, está crear cierta intimidación.

MHL: Tú eres un emigrado muy peculiar. Fuiste primero un emigrado económico que se politizó. Eres lo contrario de los viejos emigrados de Miami, que son emigrados políticos. Te politizaste en Miami a favor de Cuba.

Edmundo García: En primer lugar, es bueno hacer la salvedad que siempre fui un emigrado económico. Nunca tuve ningún problema con mi pensamiento alrededor de la Revolución, alrededor de la historia de Cuba, y fui a dar a Miami por razones personales. Ahora, no hay duda de que Miami marca. Incluso personas que no han tenido la actitud pública porque no son periodistas, porque no tienen medios de comunicación, yo creo que se han ido despertando. Yo recibo muchos mensajes que me refieren eso, de lo que significó para ellos escuchar y ver la actitud que de alguna manera mantuve, permanentemente, sin titubeos. Miami es una Ñico López. Aquí hay una escuela de cuadros del Partido que se llama Ñico López. Porque cuando tú oyes a la ultraderecha de Miami referirse a Cuba... Hay que recordar que ellos comenzaron odiando a Fidel y a Raúl... y terminaron odiando al pueblo de Cuba. Si tú tienes un ápice de patriotismo, ideologías aparte, no tienes que ser comunista ni socialista, puedes ser más capitalista que Wall Street, pero si tienes un ápice de patriotismo, tú vas a repudiar a la extrema derecha de Miami. Odian al pueblo cubano. No olvidemos la actitud de los congresistas cubanoamericanos, su celebración y su jactancia, cuando aplicaron las medidas contra las familias cubanas, en el gobierno de George W. Bush, que limitaban el viaje de los cubanos a una vez cada tres años y limitaban las remesas y demás; no olvidemos las celebraciones que tuvieron en esos sectores.

Recuerdo que se quedó muy desconcertado Lincoln Díaz-Balart, porque yo estaba trabajando para la cadena Univisión —todo el mundo sabe lo que es el canal 23—, y en una rueda de prensa me preguntó si yo no iba a hacer preguntas. Parece que yo le resultaba atractivo a Lincoln, un poquito de mi irreverencia ya se manifestaba. Y yo le dije: Mire, congresista, cuando yo lo oigo hablar a usted me dan deseos de regresar a Cuba y meterme a miliciano. Eso lo dejó muy desconcertado.

MHL: Y hablando de medidas: el cuento ese que se ha inventado sobre los ataques acústicos y la cerradera de embajadas, de consulados, de empleados... ¿Cómo ve todo eso el cubano de a pie de Miami?

Edmundo García: Mira, yo creo que se sabe que esto es un globo. ¿Qué gana Cuba con hacer eso? ¿Tener enemistad con Estados Unidos? Nunca ha estado en la voluntad de Cuba tener enemistad. Cuba sí es un país soberano. Es un respeto mutuo. Cuba no aplica partidas de dinero ni tiene Fuerzas de Tarea para implosionar a la política norteamericana. Ese tema realmente es para complacer... Este es el compromiso de Trump con la Brigada 2506, con Marco Rubio, con los seguidores de personajes como Ninoska Lucrecia Pérez Castellón, Armando Pérez Roura, estos payasitos orales de Miami. La comunidad científica lo ha refutado. Cuba ha sido siempre muy respetuosa. En Cuba siempre hubo un concepto de la integridad, y lo hay, de respeto a los acuerdos de Viena con respecto a las relaciones diplomáticas. En Cuba siempre ha habido una estricta ética en el tratamiento a las sedes diplomáticas, y esto viene desde Fidel Castro hasta el presidente Díaz-Canel. Eso de que hay un sector más de izquierda en los servicios cubanos, realmente es tomarle el pelo a la gente...

MHL: ¿Y la gente se deja tomar el pelo?

Edmundo García: Yo creo que la gente sabe que no es verdad. ¿A quién beneficia? Cuando tú haces algo, alguien tiene que obtener un beneficio...

MHL: Tiene que haber un móvil...

Edmundo García: ¿Y cuál es el móvil? Yo creo que esto es una payasada. Dentro del propio FBI yo estoy seguro de que saben que esto es una payasada. Mi opinión personal, no tengo cómo demostrarla —si tuviera cómo demostrarla, yo fuera Superman—, pero en mi opinión personal, esto es una operación CIA. No olvidemos quién era el antiguo director de la CIA, que ahora es Secretario de Estado. No olvidemos su relación con el senador Marco Rubio y no olvidemos el triángulo con la presidencia de Donald Trump. No hay que dejarse engañar. Usted puede ser todo lo anticastrista que usted quiera, todo lo anticomunista, y ahora si quieres puedes borrar esto que te voy a decir, pero de ahí a ser comemierda, va un camino.

MHL: ¿Participaste, desde allá, en la convocatoria que se hizo a los cubanos de tomar parte del debate de la discusión del Proyecto de Constitución?

Edmundo García: Estuve al tanto del debate de la Constitución. Estuve al tanto por internet de la participación de los cubanos. Y me parece muy interesante y muy útil que los cubanos participen. Y eso lo vuelvo a conectar con el tema de la repatriación. Yo creo que la emigración cubana debería aspirar a tener cada vez más presencia dentro de Cuba. Más sentido de la normalización, mejor comunicación. La repatriación no te obliga a venir a vivir a Cuba. Puedes vivir donde tú quieras, sin embargo, vas teniendo un grupo de derechos, incluyendo el derecho al ejercicio del voto. Y además, es afincar la pertenencia a la raíz, es pegar el tronco a la raíz.

MHL: Estos días que has estado aquí has visto los debates por la televisión...

Edmundo García: No conozco ningún proceso en el mundo, en las llamadas democracias, y en los campeonatos de «democracia», no conozco un referéndum como el que está llevando Cuba en el tema de la Constitución. Convocado por las propias autoridades cubanas, o sea, empezando por el primer secretario del Partido Comunista, el General de Ejército Raúl Castro, hasta el ciudadano común de a pie más simple. Si alguien conoce, me gustaría, si ha habido un proceso así desde la Grecia de la democracia hasta aquí, que alguien me lo diga, porque en mi incultura no lo conozco.

MHL: Y La Tarde...

Edmundo García: La Tarde se Mueve es el proyecto que yo quiero seguir desarrollando. Yo, como comunicador, mi experticia es la emigración cubana. Y eso puede salir desde Cuba, desde Miami, desde Madrid. Lo que yo aspiro conseguir es que mi punto de asentamiento sea La Habana, pero también puedo estar temporadas en Miami. Ir a Miami y hacer programas, ir a Miami y participar en debates. Soy un electrón libre, no tengo ninguna atadura a un punto geográfico determinado. Ah, que Cuba es el escenario natural para dirigirme a la emigración, claro que es el mejor, porque lo que quiero es imantar a la emigración con su origen. Y ya veremos cómo podemos encaminar de nuevo La Tarde se Mueve, pero mi tema central es la emigración. Y, desde luego, esa ciudad, que no voy a decir que es una provincia ilegítima, porque yo creo que hay mucha gente buena en Miami, la mayoría son gente muy buena, pero con la atención en particular a esa ciudad, porque la conozco y porque realmente tiene un peso específico en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Tomado de Cubasi.

martes, 20 de noviembre de 2018

Carta abierta de un médico cubano a Jair Bolsonaro.



















Por: Yonner González Infante.
Fotos: Araquem Alcantara.


Bolsonaro, hijo mío, cuando el Sr. dice que Cuba se queda con mi 
salario yo sólo pienso en las siguientes cuestiones:

Yo acepté los términos de este contrato por libre y personal determinación.
Consciente de que con ese dinero, mi madre, hermanos, sobrinos, primos, tíos, vecinos, mi familia toda, tiene garantizado el cuidado de su salud sin pagar nada.

Consciente de que mi formación como médico es gracias a la creación de universidades públicas en todo el territorio nacional. Donde los hijos de albañiles, abogados, campesinos, empleados de servicio y de correos, médicos, etc., comparten la misma aula sin discriminación por sexo, color, ideología o riqueza. Eso, Bolsonaro, se llama igualdad. Cosa que usted no conoce, porque no existe en un país donde la corrupción y los privilegios políticos acaban con la riqueza de Brasil.
 
Tengo el coraje de trabajar para el pueblo brasileño aún sin recibir ese salario del que usted habla. Porque yo no trabajo sólo por una cuestión económica.

Trabajo porque me gusta mi profesión, porque jamás he pretendido hacerme rico a costa de los pobres. Porque jamás voy a usar la política como medio de vida. Porque jamás voy a engañar a los pobres con falsas promesas. Porque jamás voy a plantar el odio y la discriminación en el corazón de nadie. Porque voy a pensar bien las cosas antes de hablar para no tener que hacer como usted (que pide disculpas todos los días por las locuras que habla).

Sí, puedo traer a alguien de mi familia, pero no lo traigo porque, Sr. Bolsonaro, el pobre tiene que tener prioridades en la vida y para mí la prioridad es ayudar a mi familia, aún más que comprar un pasaje aéreo sabiendo que en casa tenemos otras necesidades y prioridades.

Sé también que usted cuenta con el apoyo de una pequeña parte de mis colegas que, por motivos políticos y económicos, creen que es mejor enriquecerse de dinero y no de amor, experiencia, valores morales, patriotismo, dignidad. Porque puedo no estar de acuerdo con mi salario allí en Cuba. Puedo incluso no estar de acuerdo con el sistema político de Cuba.
Pero tampoco tengo porque difamar a mi país. Yo vi eso también en los brasileños pobres, mayoría en Brasil. A ellos les gusta Brasil, aquel pueblito donde nacieron, sólo que con certeza les gustaría que ese mismo Brasil que tienen en el corazón tuviera igualdad, pobreza cero, hambre cero, discriminación cero, violencia cero, corrupción cero, salud y educación de calidad. Pero aún así, en el Brasil imperfecto, les gusta su país.

El Sr. dice que los cubanos “se están retirando del programa Más Médicos por no aceptar revisar esta situación absurda que viola derechos humanos”.

No Bolsonaro, lo que realmente viola los derechos humanos es privar a los pobres de Brasil del acceso a la salud por no concordar con otras ideologías políticas. Porque usted quiere cambiar las reglas sin preguntarle a los beneficiarios del programa si realmente los cubanos hacen el trabajo de la manera que tiene que ser. Porque aquí, en Brasil, nosotros tenemos preceptores brasileños, estamos haciendo un curso en medicina familiar, todo bajo la supervisión de excelentes profesionales brasileños. No estamos aquí en cualquier rincón haciendo las cosas por capricho, no.

Ahora viene a decir que estamos disfrazados de médicos. Aquí el único disfrazado es el Señorón y todos los que apoyan su absurda visión de la realidad. El Sr. sólo está luchando por los privilegios de la clase médica, de la clase política. Lamentable! Sí, Sr. Bolsonaro, lo que resulta lamentable es ver cómo un tipo sin conocimientos de nada, solamente de armas, consigue salir electo presidente. Y más lamentable aún fue ver como algunos pobres votaron por usted. Dios tome cuenta de los pobres. Dios toma cuenta de Brasil.

Quien estudió en la época de los libros, quien estudió en la época que las investigaciones eran hechas en los libros y no a través de Google o en Internet, merece respeto. Quien luchó por la vida y lloró por la muerte de una persona o de un niño merece respeto. Quien fue allí, donde para muchos es el fin del mundo, para cuidar de los enfermos, merece respeto.

Quien se quedó lejos de su familia para devolverle la sonrisa a un anciano o a un niño merece respeto. ¿No es para quitarse el sombrero? Es absurdo que 66 países en el mundo se están beneficiando de nuestra labor y viene usted a decir q nos disfrazamos de médicos. Peor aún es dudar de que alguien quiera ser atendido por los cubanos.

Pido respeto por mis colegas.

Pido respeto a la libre elección de mi pueblo.

Pido respeto a los pobres e ignorantes.

Pido respeto por la medicina pública.

Pido también al Sr. estudiar lo que significa el amor al prójimo.

Lo que significa Patria.

Lo que significa dignidad.

Lo que significa diplomacia.

Lo que significa medicina familiar.

Lo que significa igualdad.

Lo que significa respeto de pensamiento.

Lo que significa ser también el presidente de los brasileños pobres y no sólo el de los ricos y poderosos.

Salud y larga vida para el Sr.

Dios lo bendiga a usted y a su pueblo.

(Tomado del blog Nocaute, del periodista Fernando Morais)

martes, 16 de octubre de 2018

Trump juega con los derechos para atacar a Cuba.


Por: Juana Carrasco Martín.
Estados Unidos respeta los derechos humanos de manera muy peculiar.
Apenas a unos días de que la Asamblea General de la ONU conozca, debata y vote por 27ma. vez consecutiva la Resolución que condena el largo y brutal bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, una “casualidad” intenta obstaculizarla y desacreditar a la Isla.

Vaya coincidencia, acaban de darle asilo político a uno que se presentó como periodista independiente perseguido, y al que —por cierto—, tuvieron durante seis meses detenido en una de sus prisiones del ICE, esas creadas para los inmigrantes indocumentados que llegan por la frontera sur, y que inhumanamente han servido para separar a miles de familias latinas, especialmente a los menores de sus padres.

Un dia cualquiera en USA.





















Esta relación en tiempo, trae al escenario de los medios estadounidenses a ese nuevo comediantillo para tratar de enturbiar lo que es verdad y se sabe desde hace casi seis décadas, la principal violación de los derechos humanos de los cubanos reside en la dura vida, en los obstáculos para el desarrollo personal, colectivo y de la nación, que ha impuesto el bloqueo económico, financiero y comercial, sostenido a contracorriente de los intereses y aspiraciones comunes de dos pueblos vecinos a la convivencia civilizada.

Nada novedoso, lo sabemos, en el arsenal de la manipulación estadounidense, pero vemos que en lo que va de año la actual administración de la Casa Blanca ha intensificado su injerencia y sus ataques, centrados fundamentalmente en lo que ha sido siempre la farsa presentada como leit motiv para justificar las crueles sanciones: la supuesta violación por parte de Cuba de los derechos humanos.

El viernes, en un comunicado del Departamento de Estado que dirige el exjefe de la CIA, Mike Pompeo, se anunció el lanzamiento de una campaña a favor de los que llaman presos políticos, y en la misma la misión de EE.UU. ante la ONU y la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo han sido encargadas de la maniobra descarada en la que también está involucrado otro magro fantoche cargado de mala fe, el Secretario General de la OEA.

La "Democracia" de mister Trump.

























El injerencista ataque se perfilaba desde el pasado agosto, cuando las siamesas de la añeja y obsoleta agresión teleradial abrieron diz que “una línea de emergencia para recibir denuncias de violaciones de derechos humanos en Cuba” y trasladarlas a los organismos internacionales:        “Estamos enviando un mensaje muy claro a Cuba, la línea dura es parte de la nueva política de los EE. UU.”, vociferaba en los micrófonos, alguno de la “alianza estratégica” forjada en Miami.

Se trata de gastar —sin perder las ganancias personales que les reporte— los 15 o 30 millones dispuestos por el Congreso estadounidense para llevar su “democracia” a Cuba y los 29 millones de dólares para las transmisiones.

Ahora, el Gobierno que en junio se fue con el rabo entre las piernas del Consejo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra, porque este le dijo algunas verdades sobre su actuar en el mundo como violador flagrante, busca caja de resonancia en el organismo mundial en Nueva York, para las mentiras contra la Isla bloqueada y olvida algo fundamental, la enorme viga que tiene en el ojo…

Justo también el viernes la publicación The Hill daba a conocer que la administración Trump está proponiendo revisar las regulaciones de las protestas frente a la Casa Blanca y en otros lugares emblemáticos de Washington D.C., bajo el pretexto de preservar esos lugares de herencia de la nación, un acto de represión que apunta a cerrar la libertad de expresión, denuncian no pocos.

El plan data de agosto cuando se expuso sin mucha fanfarria; sin embargo, dijo The Hill, los grupos de derechos civiles han sonada las campanas de alarma.

A comienzos de septiembre, el mismísimo presidente Donald Trump —en una entrevista que le hiciera el Daily Caller horas después de que el entonces nominado a la Corte Suprema de Justicia, Brett Kavanaugh, fuera “saludado” con protestas en el primer día de las audiencias de confirmación en el Senado—, sugirió que el acto de protestar debía ser ilegal. Ese mismo día mas de 70 personas fueron arrestadas por la policía del país que se levanta como “guardián y juez de los derechos humanos” en el mundo. Y no fueron estas ni las primeras, como tampoco las últimas de las detenciones masivas practicadas, desconociéndose cuántos esperan o están sometidos a procesos legales por participar en esas demostraciones que, supuestamente, protege la Constitución que le dieron los padres fundadores.

Que el disenso le da urticaria a Trump es conocido, incluso ha llegado a sugerir que los manifestantes debieran perder sus trabajos o ser enfrentados con violencia por expresar sus opiniones; así instó a los propietarios de la NFL (Liga Nacional de Futbol Americano) a que despidieran a los jugadores que se arrodillan cuando se escuchan las notas del Himno estadounidense en protesta contra la sistemática injusticia racial en EE.UU. Tampoco podemos olvidar que durante su campaña presidencial en 2016, cuando en varias apariciones públicas los manifestantes interrumpieron sus mítines electorales, con sus palabras alentó la violencia contra ellos.

En la supresión de los derechos de expresión, el mandatario cuenta también con el contubernio de las oligopólicas empresas de la comunicación, con potestad para acallar las voces contrarias no solo dentro de Estados Unidos sino a nivel mundial, incluso en las redes sociales en las que cierran páginas progresistas dedicadas a darle cobertura a las guerras de Estados Unidos y sus aliados, la brutalidad policial y otros temas que los medios corporativos por lo general soslayan.

Estados Unidos tiene a millones de humanos sin derechos.

En el pais mas rico y desigual del mundo.
bargo, las más incontestables violaciones de los derechos humanos que comete a diario Estados Unidos no están contenidas en la censura a la libertad de expresión o el derecho a la protesta. Son las infracciones que dañan el derecho a la vida misma.

No mencionemos en detalles las guerras, las intervenciones y ocupaciones militares, la injerencia e intromisión en los asuntos internos de otros países, el fomento de golpes de Estado, el cínico estímulo a la subversión y al terrorismo, incluso al magnicidio, la imposición del neoliberalismo que ahoga la vida y la economía de otros pueblos, el desprecio a los convenios y al Derecho Internacional…

Detengámonos en las contravenciones hacia los suyos. Pobreza en la nación más rica del planeta, negación de la salud y de la educación para todos, injusticia en el sistema judicial y penitenciario, cárceles secretas, situación de discriminación hacia las minorías, salarios desiguales por sexo o color de la piel, persecución y detenciones arbitrarias de los inmigrantes, transgresiones electorales, y muchas más están entre las violaciones de los derechos de sus ciudadanos.

He aquí algunas cifras o datos: 46,7 millones de personas viviendo por debajo de la línea de la pobreza, de ellas 26 millones son mujeres. La cifra total representa el 14,8 por ciento de la población estadounidense; el 23,6 por ciento son hispanos y el 26,2 por ciento negros, los blancos representan el 12,7 por ciento. Más de 560 mil personas no tienen techo. Estos son datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

Escena norteamericana.




















Un estudio del Registro Nacional de Exoneraciones, dado a conocer el 7 de marzo de 2017, muestra que los estadounidenses negros tenían aproximadamente siete veces más probabilidades de ser condenados injustamente por asesinato que los estadounidenses blancos. Si el crimen involucra drogas, los negros inocentes tienen aproximadamente 12 veces más probabilidades de ser condenados injustamente que los blancos sin culpabilidad. Y en estas estadísticas de la discriminación solo en el aspecto del sistema judicial muestran también que los delincuentes varones negros recibieron condenas en promedio 19,1 por ciento más largas que las de los delincuentes varones blancos “en una situación similar”.

En el aspecto de los estándares de vida, encontramos que el Instituto de Política Económica publicó un informe el 13 de febrero de 2017, que refiere que la riqueza promedio de las familias blancas es siete veces más alta que la riqueza promedio de las familias negras, y que la riqueza blanca media es 12 veces más alta que la riqueza negra promedio.

El "derecho" a ser apaleado en norteamerica.
La brecha por género no es menos amplia. Las mujeres reciben solo el 64 por ciento del pago que reciben los hombres por un mismo trabajo y qué decir del desprecio que acaban de recibir cuando el Senado avaló al juez del Supremo nominado por Donald Trump y a quien se le acusó de violación en su época de escolar, pero no se le dio crédito a la acusadora.

Mucho más pudiéramos mencionar de las transgresiones dadas a conocer por sus mismos índices públicos. Entonces ¿Cómo se atreven a juzgar a otros?