jueves, 16 de mayo de 2019

¿Le dice algo el nombre de Esteban Ventura?

Por: Rosa Miriam Elizalde

Era el dueño de la finca “El Rosario”, al sur de La Habana. Una pared de piedras sitiaba un paisaje rural, casi bucólico, de cielo despejado, árboles frondosos y hierba revuelta, como mecida por el viento. En el centro, la casa principal.
Esteban Ventura Novo, “El hombre del traje blanco”, en abril de 1958. Reportaje de Paris Match. Foto: Paul Slade/colourise.sg
La foto blanco y negro que retrata ese paraíso instantáneo tiene más de sesenta años. Cuando el 1 de enero de 1959 llegaron los rebeldes, el propietario de la hacienda, Esteban Ventura Novo, volaba hacia República Dominicana en el avión en el que se dio a la fuga, con un selecto grupo de sus hombres de confianza, el dictador Fulgencio Batista.

La Revista Bohemia reseñó lo que encontraron los barbudos dentro de la mansión campestre del más célebre torturador de Cuba: una cámara de música con muebles incrustados en oro, dormitorios climatizados, piscinas, bar, sala de juego, merenderos y parques infantiles en los jardines, una caja de seguridad con cuentas de banco -la más modesta de $ 977 979.00, una antiaérea calibre 30, fusiles M-1, 171 granadas, 6 ametralladoras con sus magazines y dos revólveres. No había biblioteca. El único impreso en toda la finca era un tomo de la guía telefónica.

Ventura Novo era conocido popularmente como “El hombre del traje blanco” por su devoción al saco y pantalón de dril 100 o muselina inglesa. Presumía de aristócrata, pero había nacido en la más absoluta pobreza y no tenía otra formación que la de cortador de caña antes de involucrarse en el Ejército.

Ostentaba el grado de coronel de la policía y, elegantemente vestido, solía dar la orden de torturar y matar con la frialdad burocrática de quien escribe una ficha técnica y a distancia prudente para no manchar su ropa.

A la Morgue de La Habana, un edificio de dos plantas retirado en medio de la ciudad, llegaron más de 600 cadáveres de hombres y mujeres muertos por electrocución, golpes, ahorcamiento o balazos entre marzo de 1952 y diciembre de 1958, años de gloria de su carrera policial.

La cifra equivalía al cinco por ciento de los asesinados en esos años por los órganos represivos de la dictadura de Fulgencio Batista, según el cálculo del director de la instalación, publicado también por Bohemia en febrero de 1959.

Muchos más aparecerían después en enterramientos clandestinos. Otros nunca serían encontrados. La mayor parte eran víctimas escogidas al azar como escarmiento después del estallido de alguna bomba, del atentado a un policía, o de cualquier otra acción contra el régimen que tuviera repercusión pública.

Esteban Ventura Novo murió de viejo en Miami, a los 87 años, en el 2001. En sus años de “exilio” se alistó en varios grupos terroristas. Recibió, a cambio de su sonada biografía, la protección del gobierno de Estados Unidos, que ha ignorado los reclamos de Cuba para la extradición de los criminales al servicio de Batista, en virtud de un acuerdo existente desde 1906.

Vivió con la ilusión, alimentada durante décadas, de recibir compensaciones por sus propiedades en Cuba y esperó hasta el último día de su vida que se produjera la intervención “americana” en la Isla que concedería la licencia para matar a los izquierdistas. Uno de sus admiradores, Esteban Fernández, al leer el obituario en un programa de radio en la Florida, pidió la invasión a la Isla honrado los métodos del célebre asesino: “Si no hay soga para tanta gente que los tiren al océano… yo creo que nuestro país requiere una gran esterilización…”.

La Ley Helms Burton codificó y endureció desde el 3 de marzo 1996 el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, pero el más escandaloso de sus artículos estuvo congelado hasta hace 14 días. Desde el 2 de mayo se permite a los antiguos propietarios en la Isla y sus herederos que posean la nacionalidad estadounidense, entablar demandas en tribunales de Estados Unidos, incluidos los descendientes de Esteban Ventura Novo que se aprestan rápidamente a ello.

Con el sueño de regresar a la finca “El Rosario” cuando la Revolución se venga abajo, pueden, en virtud del Título III de la Helms Burton, exigir en lo inmediato compensaciones a empresas de terceros países cuyos negocios en Cuba “trafiquen” con los inmuebles nacionalizados y confiscados por el gobierno rebelde al amparo de la Constitución cubana de 1940.

William Clinton, George W. Bush, Barack Obama y hasta Donald Trump habían congelado esta disposición sin precedentes en la jurisprudencia mundial.

A partir del pasado 2 de mayo, el Emperador Naranja dio vía libre a las reclamaciones en tribunales, sin distinción entre ladrones y asesinos en fuga, o reales empresarios que hicieron sus fortunas en la Isla y a su hora se negaron a cobrar compensaciones del gobierno cubano -como sí hicieron suizos, franceses, españoles…-, porque se fraguaba la invasión de Playa Girón (1961) que restablecería “nuestra colonia de Cuba”, como diría el historiador de la Universidad de Columbia Leland Jenks.

La finca “El Rosario”, a 40 kilómetros de La Habana, es hoy un Hogar de Ancianos. Las abuelas y abuelos que viven allí, a quienes oír hablar de Esteban Ventura Novo les provoca una mueca de asco, ni se inmutan cuando el aire que viene del Norte muerde otra vez con acritud. Como la ira, la venganza, la locura y la traición moral en Hamlet, solo que en una puesta en escena que dura más de medio siglo, sin éxito.

(Tomado de La Jornada y Dominio Cuba)

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Periodista Edmundo García en La Habana: “Lo malo es tenerle miedo al miedo”.


Escrito por  M. H. Lagarde.

Después de vivir casi veinte años en Miami, donde defendió, contra viento y marea, en un escenario absolutamente hostil, a Cuba y su Revolución en su conocido programa La Tarde se Mueve, el periodista cubano Edmundo García decidió que La Habana debía ser el epicentro de su vida y de su trabajo.

«Regresé a radicarme como piedra angular de mi vida y mi trabajo en Cuba, pero mi objetivo es transmitir los temas de la inmigración, cuya gran mayoría está en Miami, desde cualquier lugar, desde Cuba, desde España... No quiere decir que me voy a exiliar de Miami. Voy a seguir yendo a Miami cuando me inviten a participar en cualquier debate», dijo en la conversación con CubaSí que transcribimos a continuación:

MHL: Hablemos de las noticias. El Nuevo Herald acaba de dedicarte un espacio. No recuerdo que te mencionaran antes...

Edmundo Garcia.
Edmundo García: El Nuevo Herald me mencionó y detrás del Herald salieron Diario de Cuba, Cibercuba, un grupo de medios de estos que son primos, salieron todos a hacerse eco. Yo escribí en mi página de Facebook que: quién entiende a los medios de Miami, porque cuando yo estaba allí, quien único se dignó a invitarme, con todos los males y pesares que significaba estar con María Elvira en un estudio de televisión, porque siempre asumía la posición en contra de mis opiniones, reconozco que quien único se atrevió fue ella. Los demás no se atrevían a debatir ni a invitarme. Y ahora quieren publicar mis recibos de lavandería. Están dispuestos a todo, a cualquier cosa conmigo. Hay una publicación de Miami ofreciéndome dinero para que le dé una entrevista exclusiva, pero mira, te doy la entrevista exclusiva a ti, gratis. ¿Aquí en CubaSí no pagan?

MHL: No, no pagan...

Edmundo García: No entiendo. Lo que sí demuestra es que me escuchaban; es que, aunque no me invitaran, sí estaban al tanto de mi existencia, de mis opiniones, porque se han referido a ellas y, por tanto, me escuchaban...
MHL: ¿Podría considerarse la publicación de que tú hayas salido en una foto con los Cinco Héroes como un hecho intimidatorio?

Edmundo García: ¿De mi parte?

MHL: De parte de ellos...

Edmundo García: No lo sé... Bueno, después publiqué una con Raúl Castro. Mira, yo no le tengo miedo al miedo. Lo malo es tenerle miedo al miedo. Yo soy un hombre transparente y, supuestamente, ellos deberían entender que yo me muevo en los estándares del periodismo y de la vida de un hombre libre. No sé por qué ese alboroto. Aunque sí, en el trasfondo de la botija, como diría Lezama Lima, está crear cierta intimidación.

MHL: Tú eres un emigrado muy peculiar. Fuiste primero un emigrado económico que se politizó. Eres lo contrario de los viejos emigrados de Miami, que son emigrados políticos. Te politizaste en Miami a favor de Cuba.

Edmundo García: En primer lugar, es bueno hacer la salvedad que siempre fui un emigrado económico. Nunca tuve ningún problema con mi pensamiento alrededor de la Revolución, alrededor de la historia de Cuba, y fui a dar a Miami por razones personales. Ahora, no hay duda de que Miami marca. Incluso personas que no han tenido la actitud pública porque no son periodistas, porque no tienen medios de comunicación, yo creo que se han ido despertando. Yo recibo muchos mensajes que me refieren eso, de lo que significó para ellos escuchar y ver la actitud que de alguna manera mantuve, permanentemente, sin titubeos. Miami es una Ñico López. Aquí hay una escuela de cuadros del Partido que se llama Ñico López. Porque cuando tú oyes a la ultraderecha de Miami referirse a Cuba... Hay que recordar que ellos comenzaron odiando a Fidel y a Raúl... y terminaron odiando al pueblo de Cuba. Si tú tienes un ápice de patriotismo, ideologías aparte, no tienes que ser comunista ni socialista, puedes ser más capitalista que Wall Street, pero si tienes un ápice de patriotismo, tú vas a repudiar a la extrema derecha de Miami. Odian al pueblo cubano. No olvidemos la actitud de los congresistas cubanoamericanos, su celebración y su jactancia, cuando aplicaron las medidas contra las familias cubanas, en el gobierno de George W. Bush, que limitaban el viaje de los cubanos a una vez cada tres años y limitaban las remesas y demás; no olvidemos las celebraciones que tuvieron en esos sectores.

Recuerdo que se quedó muy desconcertado Lincoln Díaz-Balart, porque yo estaba trabajando para la cadena Univisión —todo el mundo sabe lo que es el canal 23—, y en una rueda de prensa me preguntó si yo no iba a hacer preguntas. Parece que yo le resultaba atractivo a Lincoln, un poquito de mi irreverencia ya se manifestaba. Y yo le dije: Mire, congresista, cuando yo lo oigo hablar a usted me dan deseos de regresar a Cuba y meterme a miliciano. Eso lo dejó muy desconcertado.

MHL: Y hablando de medidas: el cuento ese que se ha inventado sobre los ataques acústicos y la cerradera de embajadas, de consulados, de empleados... ¿Cómo ve todo eso el cubano de a pie de Miami?

Edmundo García: Mira, yo creo que se sabe que esto es un globo. ¿Qué gana Cuba con hacer eso? ¿Tener enemistad con Estados Unidos? Nunca ha estado en la voluntad de Cuba tener enemistad. Cuba sí es un país soberano. Es un respeto mutuo. Cuba no aplica partidas de dinero ni tiene Fuerzas de Tarea para implosionar a la política norteamericana. Ese tema realmente es para complacer... Este es el compromiso de Trump con la Brigada 2506, con Marco Rubio, con los seguidores de personajes como Ninoska Lucrecia Pérez Castellón, Armando Pérez Roura, estos payasitos orales de Miami. La comunidad científica lo ha refutado. Cuba ha sido siempre muy respetuosa. En Cuba siempre hubo un concepto de la integridad, y lo hay, de respeto a los acuerdos de Viena con respecto a las relaciones diplomáticas. En Cuba siempre ha habido una estricta ética en el tratamiento a las sedes diplomáticas, y esto viene desde Fidel Castro hasta el presidente Díaz-Canel. Eso de que hay un sector más de izquierda en los servicios cubanos, realmente es tomarle el pelo a la gente...

MHL: ¿Y la gente se deja tomar el pelo?

Edmundo García: Yo creo que la gente sabe que no es verdad. ¿A quién beneficia? Cuando tú haces algo, alguien tiene que obtener un beneficio...

MHL: Tiene que haber un móvil...

Edmundo García: ¿Y cuál es el móvil? Yo creo que esto es una payasada. Dentro del propio FBI yo estoy seguro de que saben que esto es una payasada. Mi opinión personal, no tengo cómo demostrarla —si tuviera cómo demostrarla, yo fuera Superman—, pero en mi opinión personal, esto es una operación CIA. No olvidemos quién era el antiguo director de la CIA, que ahora es Secretario de Estado. No olvidemos su relación con el senador Marco Rubio y no olvidemos el triángulo con la presidencia de Donald Trump. No hay que dejarse engañar. Usted puede ser todo lo anticastrista que usted quiera, todo lo anticomunista, y ahora si quieres puedes borrar esto que te voy a decir, pero de ahí a ser comemierda, va un camino.

MHL: ¿Participaste, desde allá, en la convocatoria que se hizo a los cubanos de tomar parte del debate de la discusión del Proyecto de Constitución?

Edmundo García: Estuve al tanto del debate de la Constitución. Estuve al tanto por internet de la participación de los cubanos. Y me parece muy interesante y muy útil que los cubanos participen. Y eso lo vuelvo a conectar con el tema de la repatriación. Yo creo que la emigración cubana debería aspirar a tener cada vez más presencia dentro de Cuba. Más sentido de la normalización, mejor comunicación. La repatriación no te obliga a venir a vivir a Cuba. Puedes vivir donde tú quieras, sin embargo, vas teniendo un grupo de derechos, incluyendo el derecho al ejercicio del voto. Y además, es afincar la pertenencia a la raíz, es pegar el tronco a la raíz.

MHL: Estos días que has estado aquí has visto los debates por la televisión...

Edmundo García: No conozco ningún proceso en el mundo, en las llamadas democracias, y en los campeonatos de «democracia», no conozco un referéndum como el que está llevando Cuba en el tema de la Constitución. Convocado por las propias autoridades cubanas, o sea, empezando por el primer secretario del Partido Comunista, el General de Ejército Raúl Castro, hasta el ciudadano común de a pie más simple. Si alguien conoce, me gustaría, si ha habido un proceso así desde la Grecia de la democracia hasta aquí, que alguien me lo diga, porque en mi incultura no lo conozco.

MHL: Y La Tarde...

Edmundo García: La Tarde se Mueve es el proyecto que yo quiero seguir desarrollando. Yo, como comunicador, mi experticia es la emigración cubana. Y eso puede salir desde Cuba, desde Miami, desde Madrid. Lo que yo aspiro conseguir es que mi punto de asentamiento sea La Habana, pero también puedo estar temporadas en Miami. Ir a Miami y hacer programas, ir a Miami y participar en debates. Soy un electrón libre, no tengo ninguna atadura a un punto geográfico determinado. Ah, que Cuba es el escenario natural para dirigirme a la emigración, claro que es el mejor, porque lo que quiero es imantar a la emigración con su origen. Y ya veremos cómo podemos encaminar de nuevo La Tarde se Mueve, pero mi tema central es la emigración. Y, desde luego, esa ciudad, que no voy a decir que es una provincia ilegítima, porque yo creo que hay mucha gente buena en Miami, la mayoría son gente muy buena, pero con la atención en particular a esa ciudad, porque la conozco y porque realmente tiene un peso específico en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Tomado de Cubasi.

martes, 20 de noviembre de 2018

Carta abierta de un médico cubano a Jair Bolsonaro.



















Por: Yonner González Infante.
Fotos: Araquem Alcantara.


Bolsonaro, hijo mío, cuando el Sr. dice que Cuba se queda con mi 
salario yo sólo pienso en las siguientes cuestiones:

Yo acepté los términos de este contrato por libre y personal determinación.
Consciente de que con ese dinero, mi madre, hermanos, sobrinos, primos, tíos, vecinos, mi familia toda, tiene garantizado el cuidado de su salud sin pagar nada.

Consciente de que mi formación como médico es gracias a la creación de universidades públicas en todo el territorio nacional. Donde los hijos de albañiles, abogados, campesinos, empleados de servicio y de correos, médicos, etc., comparten la misma aula sin discriminación por sexo, color, ideología o riqueza. Eso, Bolsonaro, se llama igualdad. Cosa que usted no conoce, porque no existe en un país donde la corrupción y los privilegios políticos acaban con la riqueza de Brasil.
 
Tengo el coraje de trabajar para el pueblo brasileño aún sin recibir ese salario del que usted habla. Porque yo no trabajo sólo por una cuestión económica.

Trabajo porque me gusta mi profesión, porque jamás he pretendido hacerme rico a costa de los pobres. Porque jamás voy a usar la política como medio de vida. Porque jamás voy a engañar a los pobres con falsas promesas. Porque jamás voy a plantar el odio y la discriminación en el corazón de nadie. Porque voy a pensar bien las cosas antes de hablar para no tener que hacer como usted (que pide disculpas todos los días por las locuras que habla).

Sí, puedo traer a alguien de mi familia, pero no lo traigo porque, Sr. Bolsonaro, el pobre tiene que tener prioridades en la vida y para mí la prioridad es ayudar a mi familia, aún más que comprar un pasaje aéreo sabiendo que en casa tenemos otras necesidades y prioridades.

Sé también que usted cuenta con el apoyo de una pequeña parte de mis colegas que, por motivos políticos y económicos, creen que es mejor enriquecerse de dinero y no de amor, experiencia, valores morales, patriotismo, dignidad. Porque puedo no estar de acuerdo con mi salario allí en Cuba. Puedo incluso no estar de acuerdo con el sistema político de Cuba.
Pero tampoco tengo porque difamar a mi país. Yo vi eso también en los brasileños pobres, mayoría en Brasil. A ellos les gusta Brasil, aquel pueblito donde nacieron, sólo que con certeza les gustaría que ese mismo Brasil que tienen en el corazón tuviera igualdad, pobreza cero, hambre cero, discriminación cero, violencia cero, corrupción cero, salud y educación de calidad. Pero aún así, en el Brasil imperfecto, les gusta su país.

El Sr. dice que los cubanos “se están retirando del programa Más Médicos por no aceptar revisar esta situación absurda que viola derechos humanos”.

No Bolsonaro, lo que realmente viola los derechos humanos es privar a los pobres de Brasil del acceso a la salud por no concordar con otras ideologías políticas. Porque usted quiere cambiar las reglas sin preguntarle a los beneficiarios del programa si realmente los cubanos hacen el trabajo de la manera que tiene que ser. Porque aquí, en Brasil, nosotros tenemos preceptores brasileños, estamos haciendo un curso en medicina familiar, todo bajo la supervisión de excelentes profesionales brasileños. No estamos aquí en cualquier rincón haciendo las cosas por capricho, no.

Ahora viene a decir que estamos disfrazados de médicos. Aquí el único disfrazado es el Señorón y todos los que apoyan su absurda visión de la realidad. El Sr. sólo está luchando por los privilegios de la clase médica, de la clase política. Lamentable! Sí, Sr. Bolsonaro, lo que resulta lamentable es ver cómo un tipo sin conocimientos de nada, solamente de armas, consigue salir electo presidente. Y más lamentable aún fue ver como algunos pobres votaron por usted. Dios tome cuenta de los pobres. Dios toma cuenta de Brasil.

Quien estudió en la época de los libros, quien estudió en la época que las investigaciones eran hechas en los libros y no a través de Google o en Internet, merece respeto. Quien luchó por la vida y lloró por la muerte de una persona o de un niño merece respeto. Quien fue allí, donde para muchos es el fin del mundo, para cuidar de los enfermos, merece respeto.

Quien se quedó lejos de su familia para devolverle la sonrisa a un anciano o a un niño merece respeto. ¿No es para quitarse el sombrero? Es absurdo que 66 países en el mundo se están beneficiando de nuestra labor y viene usted a decir q nos disfrazamos de médicos. Peor aún es dudar de que alguien quiera ser atendido por los cubanos.

Pido respeto por mis colegas.

Pido respeto a la libre elección de mi pueblo.

Pido respeto a los pobres e ignorantes.

Pido respeto por la medicina pública.

Pido también al Sr. estudiar lo que significa el amor al prójimo.

Lo que significa Patria.

Lo que significa dignidad.

Lo que significa diplomacia.

Lo que significa medicina familiar.

Lo que significa igualdad.

Lo que significa respeto de pensamiento.

Lo que significa ser también el presidente de los brasileños pobres y no sólo el de los ricos y poderosos.

Salud y larga vida para el Sr.

Dios lo bendiga a usted y a su pueblo.

(Tomado del blog Nocaute, del periodista Fernando Morais)